Hoy, me hiciste murmurar que
te odio de una manera tan
dolorosa, que dolió cientos de veces más a como
suele doler.
Después, se volvió oscuro. Sentimos calor, ese calor agradable que te acaricia el tacto
noquierodejarloir, que te llena de placer hasta las mandíbulas. Y ahí estaba,
sonriendo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario